Destacar el norte con una flor de lis refinada rinde homenaje a cartas clásicas y orienta al lector instantáneamente. Ajusta su tamaño para no eclipsar el centro geométrico. Puedes combinar un rojo discreto con contorno negro, manteniendo contraste claro. Alinea la flor con el eje vertical y verifica que su base no invada rótulos. Este detalle simbólico ancla tradición y funcionalidad, recordando la relación entre aguja magnética, rumbo verdadero y narrativa visual del conjunto.
Explora azules desaturados, cremas cálidas y rojos apagados que evoquen papeles envejecidos y tintas antiguas. Limita la paleta para evitar ruido cromático. Prueba lavados suaves alrededor del perímetro para sugerir mar y dejar el centro despejado. Controla la saturación para que las puntas principales destaquen sin competir con rótulos. Ensaya combinaciones en tiras adjuntas, anotando proporciones de mezcla. La coherencia cromática sostiene la lectura y transmite la memoria de navegación y descubrimiento.